lunes, 23 de abril de 2018

Modernización Económica de Colombia - Grado 9-6

Lee el siguiente material de apoyo desde la página 105-120 y realiza un mapa conceptual en parejas (Una hoja) en el que incluyas cada uno de los subtítulos del texto (La expansión de la economía cafetera, ampliación del mercado interno, la misión Kemmerer y los empréstitos y crecimiento de la industria)

https://drive.google.com/file/d/0BzEkN1400zgwOEhVNWJCTnZnQTg/view?usp=sharing

jueves, 12 de abril de 2018

7-4 Religión (Confucionismo)




8-4 Ética (Migraciones y cotidianidad en Colombia en el siglo XIX y XX)


8-4 La ética y la migración hacia las ciudades a finales del siglo XIX y principios del siglo XX en Colombia
El fin del dominio colonial español en América y el ascenso sin parangón de Inglaterra como imperio colonial en todo el mundo, trajo consigo el deseo de las élites colombianas por embarcarse en el proyecto de la modernidad, propio de las potencias económicas europeas, exitoso en los Estados Unidos, y ya adoptado en parte por ciertos círculos de la élite criolla durante los últimos decenios del siglo XVIII. El siglo XIX, sobre todo después de su segunda mitad, vio cómo los grupos gobernantes eligieron, en lo económico, permitir la apertura librecambista y la exportación de materias primas y, en lo político, buscar la soberanía popular. Los partidos Liberal y Conservador tomarían a la modernidad como base del desarrollo del país, a pesar de sus antagonismos, y compartirían los valores de la civilización occidental, acogiéndolos como suyos y dando paso a la entrada de mercancías e ideas desde Inglaterra, Francia y los Estados Unidos. Modernizar el país se convirtió en una necesidad política y económica a los ojos  de la dirigencia nacional, aunque los caminos para alcanzarla se diferenciaran entre las élites partidistas.
El proyecto modernizador buscó educar al estilo europeo. La educación en la población colombiana, caracterizada por ser mestiza, mulata, analfabeta y pobre, bárbara según los grupos gobernantes, debería comenzar a inculcar las letras, en un país dominado por la retórica de una élite de abogados y gramáticos. Las letras necesitaban ser accesibles a la población para así lograr el dominio del cuerpo por parte de la mente. Alcanzar la modernidad y la civilización suponía llegar a controlar individual y colectivamente las acciones y los pensamientos, siempre desordenados en el caso de las sociedades no letradas. La familia y la Escuela se convirtieron en los espacios que moldearían a los individuos, estructurando las maneras y formas para controlar la cotidianidad: cómo comer, vestir, hablar, caminar, bañarse, no emborracharse,etc.
Los manuales de urbanidad, tuvieron la función de crear un sujeto católico, burgués, civilizado, urbano y que sintiera como suya la herencia española. La urbanidad relejaba el deseo por abandonar la barbarie, propia de la periferia (no ciudad); la urbanidad representaba, por un lado, el deseo de lograr la modernidad que el país no poseía en su naturaleza, pero para ello se nutría de ideas tradicionales, no modernas, lideradas por las clases dirigentes o de poder.
Pareció necesario tanto educar a la población autóctona para la civilización, como atraer a inmigrantes provenientes de las zonas más desarrolladas de Europa, e insertarse en el mercado mundial a través de la producción y exportación de materias primas. Pero el proyecto migratorio terminaría por desvanecerse pronto al no poder Colombia competir con otros países con mayores atractivos como Argentina o Estados Unidos. Por ello, los esfuerzos se encaminaron en realizar una reforma educativa, mientras la economía nacional intentaba adentrarse poco a poco en el sistema capitalista, con productos como la quina, el tabaco, el añil y el café. El creciente proceso de urbanización tuvo lugar (mediante la inmigración del campo a las ciudades) y la aparición y difusión de los medios de comunicación. La política liberal de los años treinta y cuarenta (siglo XX) le apostó a la modificación de la educación como forma de control social para intentar incluir a la población en la modernidad. El progreso, al que se llegaría mediante la universalización de la democracia, pondría a la educación como su punto de partida.
La urbanidad, en el proyecto educativo por la modernidad, funcionaba como creadora y legitimadora de comportamientos, pensamientos y posturas. Suponía, la adquisición de destrezas basadas en prohibiciones y (auto) coacciones (limitaciones) que nunca eran sometidas a crítica ni necesitaban ser explicadas (eran tomadas como verdades absolutas). Relejaba un mundo en donde el individuo estaba mediado por la mirada juzgante de los demás y por la suya propia, pues proponía un sujeto autodidacta, que por medio de la imitación lograra aprender por sí mismo lo que significaba ser civilizado, y que alcanzaba este calificativo solo cuando los otros le daban su aprobación. El individuo debía moldear su subjetividad basado en la concepción de una sociedad estructurada por las jerarquías naturales (clases sociales según la “raza”), de la familia nuclear como forma primaria de la vida en común y de la homogenización de los comportamientos.
Actividad
1. ¿Qué buscaba lograr la ética de fines del siglo XIX y  principios del siglo XX en los ciudadanos colombianos?
2. ¿Qué conflictos se pudieron generar en la sociedad colombiana del momento por las ideas éticas que se querían imponer y la realidad colombiana del momento?
3. ¿Cómo pudieron relacionarse la ética de la ciudad “moderna” en Colombia y la ética o forma de pensar/actuar de los campesinos del momento que migraban a las ciudades en búsqueda de fuentes de trabajo?
4. ¿Consideras que las políticas educativas y los “manuales de urbanidad” fueron suficientes para crear un modelo de identidad ciudadana en Colombia? Explica tu respuesta.
5. ¿Cómo crees que se pudo empezar a solucionar el conflicto entre los sujetos colombianos en este momento histórico?

8-4 Religión El papel de la mujer en la religión


El papel de la mujer en la religión (8- Religión- Tercer periodo)
El teólogo Juan José Tamayo Acosta analiza la situación de inferioridad femenina en el mundo espiritual
13 Septiembre, 2008 - 05:00h
La discriminación que tradicionalmente ha sufrido la mujer en la práctica totalidad de las religiones a lo largo de la historia ha sido el tema central del curso Religión, género y violencia, que ha dirigido durante esta semana el doctor en Teología Juan José Tamayo Acosta. "La religión se lleva muy mal con las mujeres, mantiene una relación conflictiva, a pesar de que ellas han sido siempre su público más fiel y las encargadas de la educación religiosa, debido a su estructura y a su organización patriarcal", señaló ayer el teólogo.
Según Tamayo, los tres aspectos principales de discriminación son "la doctrina, la organización y la experiencia, donde ellas siempre han estado excluídas". En cuanto a la doctrina, "los textos están elaborados en un lenguaje patriarcal", con el claro ejemplo de la Trinidad, "donde los tres personajes son masculinos". La organización discrimina a las mujeres, "especialmente en las religiones monoteístas, siendo el judaísmo el movimiento religioso en el que más se ha avanzado últimamente", continuó Tamayo. Finalmente, "la experiencia religiosa del varón siempre ha sido el ejemplo a seguir, mientras que a las experiencias femeninas de este tipo han sido consideradas siempre alucinaciones", prosiguió el teólogo, quien añadió que "los castigos para las místicas siempre han sido más numerosos y mayores para las iluminadas que para los iluminados".
Tamayo señaló que si la religión cristiana no acomete un cambio en su estructura patriarcal, el siglo XXI será el del abandono de la mujer. "En el siglo XIX el cristianismo perdió a los trabajadores, en el XX a los intelectuales y a los jóvenes, y en el siglo XXI las mujeres desaparecerán de la religión por propia convicción, porque reconocen que su papel no tiene que estar supeditado a esta estructura patriarcal".
A pesar de la influencia de la religión, Juan José Tamayo indicó que una sociedad laica no tiene por qué ser garantía de igualdad entre hombres y mujeres, "y uno de los casos más claro en la historia es del de la Revolución Francesa, ejemplo claro de laicismo donde las mujeres continuaban en situación de inferioridad".

8-4 Religión Cristianismo